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domingo 02 de octubre de 2022 - Edición Nº1397

Deportes | 14 sep 2022

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Murió Horacio Accavallo, una leyenda del boxeo argentino

El segundo campeón del mundo de Argentina falleció a los 87 años en el Día del Boxeador argentino. Estuvo en Necochea en 1966, en la inauguración del Piso de Deportes


Horacio Accavallo, una leyenda del boxeo que fue el segundo campeón del mundo que tuvo la Argentina, falleció hoy a los 87 años, luego de batallar durante más de una década contra el Alzheimer y su deceso se produjo en el Día del Boxeador argentino. 

La noticia fue dada a conocer por su hijo Accavallo Jr, quien manifestó en sus redes sociales su dolor por el fallecimiento del púgil nacido en Villa Dálmine: "Así te voy a recordar viejo! Con los brazos en alto como un campeón. Gracias por tus enseñanzas y por inculcarme tus valores. Descansa en paz", señaló junto con una foto de su padre en blanco y negro.

Si bien aún no se dio a conocer la causa de su muerte, Accavallo venía batallando contra el Alzheimer hace más de doce años y había tenido un desmejoramiento en su salud que lo obligó a permanecer internado en una clínica de recuperación neuronal. Su hijo, junto a la Asociación Gama y la agencia Amén Argentina, estaba preparando la quinta campaña de "No colguemos los guantes frente al Alzheimer", que iba a contar con un festival de boxeo con duelos amateurs y profesionales, además de un sentido homenaje hacia su padre.

Accavallo nació o el 14 de octubre de 1934 en Villa Diamante, Lanús, comenzó a trabajar desde chico como botellero para ayudar a su familia, compuesta de padre inmigrante italiano y madre española, más tres hermanos, mientras que también trabajó en un circo como payaso, equilibrista y faquir y desafiando al público para que asista a la carpa en los días de menos convocatoria, descubrió que tenía dotes de boxeador.

Dueño de un estilo único, Accavallo fue uno de los boxeadores más inteligentes que vio nacer la Argentina, ya que, cuando se subía al ring se tomaba tiempo para estudiar a su rival de turno y medir cada paso a realizar, pese a que disponía de una guapeza y velocidad digna de un campeón del mundo.

El 1° de marzo de 1966, Horacio Accavallo derrotó en Tokio al local Katsuyoshi Takayama y se convirtió en el segundo campeón mundial del boxeo argentino en peso mosca, tras la consagración de Pascual Pérez en 1954 también en aquella ciudad japonesa. El púgil argentino se impuso tras un fallo dividido luego de quince rounds intensos y ante una multitud donde mostró su jerarquía. 

Apertura de lujo del Piso de Deportes

Pocos días después, vendría a Necochea, para la inauguración del Piso de Deportes del Club Rivadavia. Fue el 13 de mayo de 1966. Cerca de 4.000 personas dicen los memoriosos, que vieron parados el espectáculo, le dieron un marco inolvidable a la noche. Parte de lo recaudado fue destinado al club y se invirtió en la obra del mismo gimnasio, que aún tenía detalles para terminar cuando se inauguró. Entre otras curiosidades, como aún no había vestuarios en el lugar, los protagonistas debieron cambiarse en los baños de las canchas de tenis linderas. Accavallo se brindó completamente en el ring, como todo un profesional, en una pelea pactada a diez rounds, imponiéndose por nocaut no sin antes ser superado en varios pasajes por su rival, el uruguayo Pedro Segundo Guevara. El árbitro fue José “Pepe” Salvador. fue un 13 de mayo de 1966 y tuvo como invitado de lujo para “cortar la cinta”, al campeón mundial de boxeo Horacio Accavallo. Cerca de 4.000 personas dicen los memoriosos, que vieron parados el espectáculo, le dieron un marco inolvidable a la noche. Parte de lo recaudado fue destinado al club y se invirtió en la obra del mismo gimnasio, que aún tenía detalles para terminar cuando se inauguró. Entre otras curiosidades, como aún no había vestuarios en el lugar, los protagonistas debieron cambiarse en los baños de las canchas de tenis linderas. Accavallo se brindó completamente en el ring, como todo un profesional, en una pelea pactada a diez rounds, imponiéndose por nocaut no sin antes ser superado en varios pasajes por su rival, el uruguayo Pedro Segundo Guevara. El árbitro fue José “Pepe” Salvador.

El campeón defendería luego tres veces más la corona ante el japonés Hiroyuki Ebihara, en dos ocasiones, y frente al mexicano Efren Torres, entre 1966 y 1968, año de su retiro luego de un récord de 75 victorias (34 nocauts), 2 derrotas y 6 empates.

Accavallo fue un boxeador zurdo, ágil, inteligente para los movimientos, fanático de Racing, -subía al ring vestido con los colores celeste y blanco-, y dejó su huella en un deporte argentino.

 

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