Cuando siendo chicos muchos de nosotros íbamos al Festival Infantil como espectadores, ella ya lo hacía desde adentro, sumándose a la fiesta del desfile, casi sin darse cuenta. “Mi tía formaba parte del grupo que armaba las carrozas y yo ya desde pulguita, me gustaba ponerme el maquillaje, cambiarme, bailar una coreo o algo, me latía el corazón, me temblaba el cuerpo, creo que ahí comenzaron los caminos…quiero hacer esto”, cuenta Francisca Rosso. Hoy adulta, pero con el mismo entusiasmo que derrocha su sonrisa al contarnos su presente y proyectos, aquella niña se está haciendo un nombre y un espacio en el mundo de la danza y el teatro.
En marzo, Rosso fue la ganadora del premio a Mejor actriz por la obra “Playeras” en el Festival Regional de Teatro Independiente. Dirigida por Hilario Vidal, también de la ciudad de Necochea, la obra se clasificó para la Fiesta Provincial de Teatro Independiente.
Esta oportunidad de subirse al escenario llegó gracias al propio Hilario: “Estábamos en plena pandemia y antes que nos agarre la angustia, nos empezamos a juntar. Fue una invitación a jugar, tuvimos mucho trabajo de investigación, laburo de estar guardados ensayando” compartió sobre la invitación y la construcción del personaje.
Es que ella no viene “del palo” del teatro. Estudió danzas desde chica y luego música, guitarra, en la Escuela Municipal de Arte, hasta que se embarcó en una carrera en la Universidad Nacional de Arte, en Buenos Aires. “A mí me formó la educación pública. En ‘Neco’ tenés la Escuela Municipal, con talleres gratuitos, y la Escuela Provincial donde poder formarte. Son espacios aprovechables y hay personas valiosas y muy apasionadas enseñando en esos espacios. Si uno encara se va dando, hay que confiar y en la formación hay aprovechar lo gratuito que es valioso y está a la mano”, destacó sobre su camino. “Fue medio sin pensarlo, fue una ola que empezó a arrancar y no paró. Siempre tuve suerte, nunca tuve la angustia de la duda o el ‘no es por acá’, ya después de 10 años como profesional. En el arte hay un montón de aristas que se te abren. También laburé en gestión, soy docente. Hay muchos caminos por donde encarar la práctica y eso también me parece enriquecedor. Sigo en la ola del disfrute”.
"Se genera una ficción real. Un presente que me genera habitar. Te pones en riesgo. No sabés lo que va a pasar…”
El personaje
A la hora de construir un personaje, compartió que “lo lindo es poner el cuerpo ahí. No tengo una formación clásica del teatro, soy más del teatro contemporáneo. Pero por más que tuve que estudiar un texto, la propuesta era muy corporal, me sirvió a partir de ahí construir el personaje. Lo vinculo mucho a lo corporal, se arma una coreografía…el texto en pensamiento y el pensamiento en movimiento. Sólo cuando entra la cabeza a racionalizar, se te frena el impulso. Por eso hay que confiar en que ya pasó por el cuerpo”.
Con “Playeras” en el escenario, afirmó que “La magia está en no pretender del espectador, lo vivo como un vínculo. Siempre hay relaciones de tensión –con el público-. Pero no voy con nada en la previa, estoy más en otra cosa que en cómo va a reaccionar el espectador. Mis composiciones mayormente han hecho reír, lo esencial que me sale es el humor. Y te sorprendés y eso esté buenísimo. No esperas que se van a reír en tal parte y pasa. Nunca sabes qué te va a pasar”.
Sobre esa ola de tablas y soles de reflectores, agregó que lo que más disfruta es “la posibilidad de estar en otro plano de la realidad. Se genera una ficción real. Un presente que me genera habitar. Te pones en riesgo. No sabés lo que va a pasar…”
El arte en la calle
Con esa misma incertidumbre y a la vez esperanza en el futuro, compartió un deseo que puede ser común a muchos artistas: llegar con su propuesta lo más lejos posible. “Me gustaría que esté más el arte en la calle. Más la danza por ejemplo. Siento que está muy pequeño y queda limitado a los institutos que lo enseñan, armaría un gran festival de danza, algo colectivo, entre todos los profes. Estar en la calle y vincularnos sobre todo”.
Escuchá la nota completa:
