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miércoles 30 de noviembre de 2022 - Edición Nº1456

Entrevistas | 18 nov 2022

TUS RADIOS

“Hay un gran boom por la equitación”

Responsable de instalar desde cero un nuevo deporte en la ciudad, Laura Rodríguez, amazona e instructora de saltos hípicos, valoró el desarrollo que ha tenido la actividad. El orgullo de haber aprendido con un campeón del mundo, los proyectos y el caballo como compañero de vida


Dentro de la gran cantidad de opciones para la práctica deportiva que hoy cuenta nuestra ciudad y para todas las edades, no podemos dejar de maravillarnos con una propuesta en la cual es fundamental hacerlo en equipo pero no con otra persona, sino con un animal. “Hoy hay un gran boom por la equitación”, afirma Laura Rodríguez, instructora de saltos hípicos en la escuela “La Majúa” que funciona en la Sociedad Rural de Necochea, y quien es la responsable de instalar desde cero un nuevo deporte en la ciudad.
“Desde la pandemia que todos los clubes tenemos lista de espera o tenemos que rechazar alumnos porque no tenemos capacidad de tiempo, de profesor o caballos y eso se ve en todo el país. Los concursos que uno va están llenos”, destacó sobre los encuentros competitivos.
Hoy la escuela cuenta con 50 alumnos y excelentes resultados, proyectando competidoras a los mejores torneos del país. En este mes de noviembre, Lucía Arambarri fue subcampeona en la categoría Escuela Mayor en la Final Federal de Saltos Hípicos que se realizó en el Haras Santa María del Mar en Mar del Plata, en un certamen que contó con cinco binomios necochenses. Para Laura, más allá de los resultados que tanto alientan, las satisfacciones también pasan por lo formativo: “Cuando un chico que me llegó tabla rasa, en blanco, hoy esta haciendo esto, o un caballo que me llegó recién domando hoy está saltando así, mi satisfacción es esa, qué bien saltaron y qué bien se entrenó. Esa es la mayor satisfacción que uno tiene. Cuando volvés de un torneo y además saltaron bien, que hicieron las cosas que yo les marqué en la antepista, en la entrada en calor. Y lograrlo particularmente desde Necochea, que hace casi 10 años que este deporte está instalado a nivel nacional con excelentes resultados, eso me hace dormir tranquila”.

"Los caballos para mi fueron mi vida… y no es fácil hacer de eso una profesión"


La equitación es un deporte que le viene dado a la Argentina desde hace muchos años numerosas satisfacciones a nivel internacional, en campeonatos del mundo y Juegos Olímpicos. Se divide a su vez en distintas especialidades y que además del salto o el turf, cuenta con las competencias de adiestramiento, gimnasia hípica o volteo, atalaje con el animal de tiro de carruajes y el enduro ecuestre, como prueba de resistencia en largas distancias. A principios de este mes, el equipo argentino de equitación finalizó subcampeón en el Campeonato Suramericano de Concurso Completo - adiestramiento, salto a campo traviesa y salto en pista- y logró la clasificación a los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
“Hay un movimiento muy grande y es una fuente de trabajo, no sólo en el turf. Mueve mucha gente laboralmente porque para los cuidados del caballo necesitás un veterinario, especialistas en dientes porque el manejo, los frenos van a través de la boca, un herrero… todo lo que es la alimentación y también la indumentaria de los jinetes y amazonas, hay toda una industria”, afirmó Laura.

Pequeños saltos
En Necochea, el proceso para llegar a este presente no fue de la noche a la mañana y en el caso particular de Laura se trata de un sueño de juventud hecho realidad. “Desde que tengo uso de razón estoy arriba de un caballo. Mucha gente se pregunta porqué la escuela se llama “La Majúa”. La Majua era el nombre del pueblo de España donde nació mi abuelo paterno y cuando él se viene a vivir a la Argentina, y después de muchos años compra un campo, le puso ese nombre. Y ahí es mi lugar en el mundo, me hice lo que soy. Los caballos para mi fueron mi vida… y no es fácil hacer de eso una profesión”.
Si bien en la universidad se recibió con un título en ingeniería en informática, su pasión ecuestre pudo más. “Se me dio la posibilidad de tomar clases. A mi me gusta cualquier cosa que sea relacionadas con los caballos, he practicado todo, he taqueado, jugado un poco al pato…pero el salto siempre me gustó, era algo a lo que yo quería llegar. En Necochea nunca hubo, sólo muchos intentos, pero nunca una escuela formal de equitación. Y a mi se me dio un poco tarde, cuando terminaba el colegio, a los 18 o 19 años, ahí arranqué a saltar. Y se dio con uno de los jinetes, sino el mejor jinete que tuvo la Argentina que fue el teniente coronel Carlos Moratorio, que fue subcampeón olímpico en la prueba completa (en Tokio 1964) y campeón mundial en esa disciplina”.
Moratorio llegó a Necochea gracias a la amistad que tenía con Isidro La Marca, también practicante del salto. “Estábamos en una quinta donde se hacían cabalgatas y teníamos pensionados caballos y nos dicen si queríamos aprovechar para empezar a conocer y me dije ‘es mi oportunidad, ahora o nunca’. Y la verdad que fue un excelentísimo profesor. Ahí comenzó en Necochea algo más formas, porque se formó el Club Hípico La Araucaria, allá por el año 97-98. Empecé a competir y como entrenaba en el primer turno, cuando me bajaba del caballo y me iba a la pista con Carlos. Siempre me pico ser docente y aprendí con él porque no era una persona que se guardaba. De ahí nunca más dejé el salto. Obviamente que en Necochea las cosas no son fáciles. La Araucaria duró 3 o 4 años y se disolvió. Varios seguimos de manera independiente, yendo y viniendo de Mar del Plata, otros quedaron a la espera. En el 2004 o 2005 arranqué a dar clases y en 2008 llevé a las primeras alumnas a competir a Olavarría, pero todavía no había nada formal. Hasta que en el 2014 se dio la chance de ir al Club Náutico y eso fue realmente el golpe definitivo para formalizar la escuela de equitación y el deporte en Necochea, porque desde entonces no hemos parado”. En este 2022, se mudaron a la Sociedad Rural, en otro paso hacia adelante: “La realidad es que la escuela creció y el lugar ya no era suficiente para dar ese salto de calidad, a apuntar a algo más”. Y fue clara con el próximo objetivo: “traer la competencia hípica formal a Necochea, para 2024 traer los torneos oficiales de la Federación Ecuestre”.

Deporte caro
En un concepto que acompaña a otros deportes también, la equitación no es un deporte masivo y carga con los problemas de accesibilidad en los clubes y los costos que implica poder practicarlo. Rodríguez no anduvo con rodeos y afirmó que “no es un deporte barato, no voy a mentir”. Sin embargo, aclaró que depende de “hasta donde lo quiero practicar. Para empezar a aprender se trabaja con caballos de escuela, solamente se pide del jinete una indumentaria cómoda y elementos de seguridad como el casco. Pero si van avanzando y lo que se quiere es saltar, los costos van subiendo. Pero al ser un club del interior del país, es mucho más económicos que en Buenos Aires. Las primeras armas las podés hacer con costos relativamente bajos, hoy un par de zapatillas para correr también son carísimas. Después a medida que te profesionalizar en el deporte, ya seguramente necesitás un caballo propio y ahí los valores suben”.

El caballo
Un punto de inflexión para comenzar a hacer equitación, a cualquier edad, es la relación con el caballo, nuestro necesario compañero de aventuras. Al respecto, Laura compartió que lo primero que hay que tener en cuenta es “respetar al animal. Es un deporte individual, si, pero uno tiene que relacionarse con otro ser vivo, que tiene voluntad y que tiene sus buenos y malos días. Tenes que lograr ser uno, es lo que llamamos binomio caballo-jinete o amazona. Tiene que haber una sociedad y una comprensión de quién es quién. Lo primero que trato de enseñares es respetar al caballo, porque es un ser vivo que pesa muchísimo más que nosotros (entre 500 y 600 kg.) y es un animal de presa, su defensa es escapar. Uno tiene que acercarse pensando en eso. Si lo hago violentamente, saltando y gritando, el caballo va a huir porque yo soy un depredador para él …cómo acercarse al caballo, como subirse, son tonterías, pero uno tiene que aprenderlo. Lo primero que uno hace con los jinetes nuevos es que pierdan el miedo y encuentren el equilibrio arriba del caballo. Eso es lo más importante para montar, que sienta lo mismo que cuando esta con los pies en la tierra.  El caballo es un animal muy noble, cuando sienten que el jinete los respeta, van a darte todo… y también son mañeros. Cuando se dan cuenta que el jinete no sabe, van a intentar hacer lo que más les convenga …”, agregó con una sonrisa cómplice. 
Si bien salvo el fútbol, Laura ha practicado variedad de deportes como tenis, natación, vóley y hasta triatlón, insiste en que los caballos son su debilidad y en especial la libertad que representan. “Me gusta la vida de campo, la naturaleza, los animales…el que me conoce sabe que me fascinan los animales y la vida al aire libre. Muchas veces en pleno invierno, con 3 grados me toca estar en la pista, pero estoy haciendo algo que no se me hace pesado. Puede haber días mejores o peores, pero logré hacer algo que es lo que quiero y estoy realizada. Me queda mi parte de jineta (de competencia) que lo estoy dejando de lado porque es difícil ser profesora y a su vez amazona. Eso me queda pendiente. Tengo dos chicas que empezaron el curso de instructora y la idea es que lo puedan seguir, y así yo delegar un poco algunas clases y tener tiempo libre para empezar a saltar yo. Si me preguntan cómo quisiera terminar (mis días), sería galopando por la playa o en una montaña”.


 

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