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jueves 08 de diciembre de 2022 - Edición Nº1464

Entrevistas | 30 sep 2022

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“Le dan la potestad a la persona, que decida si se trata tal dolencia según la publicidad que vio”

Con 30 años en la profesión, Gabriel Traversini remarcó que no se va a perder el rol del farmacéutico en la atención primaria de la Salud, pero advirtió el mal uso de los medicamentos de venta libre y el consumo sin la consulta médica


Aunque algunos como si fuera una perfumería de turno se han atrevido a tocar timbre de madrugada en una farmacia para pedir una tintura para el pelo o un perfume, el rol del farmacéutico es mucho más importante, reconocido como un centro de atención primera de la Salud para tantos que buscamos paliar una dolencia en sus primeros estadios. Con 30 años en la profesión en nuestra ciudad, Gabriel Traversini destacó la importancia del farmacéutico en la comunidad, por sobre el simple expendio, y advirtió el mal uso de los medicamentos de venta libre y el consumo sin la consulta médica. “Le dan la potestad a la persona, que decida si se trata tal dolencia según la publicidad que vio”, compartió sobre el cambio de los hábitos de consumo. “Hoy se dan cosas, de venta libre o en otros medios, por internet, ventas por publicidades que, si ponemos a un médico o a nosotros a hablar sobre el tema, no vamos a estar de acuerdo. Estamos tratando al medicamento como un bien de consumo y es un bien social. Lo vemos todo el tiempo y no estamos de acuerdo”.


Nacido en Coronel Pringles, Traversini inició su camino como estudiante en la carrera de bioquímica en La Plata. Sin embargo, la decisión de cambiarse a la Universidad de Buenos Aires, donde por los horarios se le permitía estudiar y trabajar, terminó abriéndole otro panorama profesional. “Empecé a trabajar de cadete en un laboratorio de especialidades medicinales, mientras estudiaba. Me permitió ir viendo y viviendo todo el proceso de crecimiento de ese laboratorio. Me significó estar en la cocina de cómo se hacían las monografías de las drogas, empecé a tener interés por todo eso, me pareció muy atractivo, y como la carrera de bioquímica y farmacia tiene unos años en común, estuvo justo la posibilidad de elegir ese camino para ser farmacéutico”.
Si bien comenzó en la industria farmacéutica, una vez recibido, se dedicó a la farmacia comunitaria. Declinando un puesto de director técnico en el laboratorio en Buenos Aires, tomó la decisión junto a su esposa necochense, Cecilia, de cambiar de vida. “Surgió la posibilidad de comprar una farmacia que se vendía acá (por Necochea).  Podía haber sido cualquier lugar sinceramente, pero se dio en Necochea, donde veraneaba de chico, como turista, y conocía. Y después más ya siendo familia. El dueño del laboratorio no podía entender cómo yo dejaba esa oportunidad para irme, pero es algo que hoy no me arrepiento, por lo que ha sido mi crecimiento personal, mi relación con la gente, hizo que todo sea más llevadero, poder criar a mis hijos y constituir una familia, a nosotros nos cerraba mucho más hacerlo acá. Me dicen ‘vos sos más necochense que muchos necochenses’ y me pasa lo que a los que no somos de acá: que valoramos mucho lo que ofrece la ciudad. Podemos coincidir en lo que le falta, pero está lo que a mi me gusta, el río, el mar, el parque…”

"Hay una intervención del equipo de la farmacia que es fundamental, para tomar datos, para leer correctamente una receta, para aconsejar, es el ámbito adecuado”

A 30 años de abrir esa primera farmacia en Necochea -se cumplen el mes próximo-, resaltó que no ha cambiado el rol del farmacéutico comunitario en este tiempo. “Acá no ha cambiado tanto, es muy parecida a la farmacia europea, más allá de otros modelos, como puede ser FarmaCity. Es un modelo donde los pacientes se acercan a la farmacia a consultar, esa primera consulta por un tema de salud con el farmacéutico y después, cuando corresponde, con un médico. A la farmacia se la considera un centro de atención primaria de salud. Estamos preparados para eso, hacemos de psicólogo…uno escucha a la gente y orienta, es función del farmacéutico, es parte de nuestro trabajo, además de la custodia, seguridad y eficacia del medicamento”. Asimismo, expresó que “es un rol muy lindo cuando nos toca intervenir, cuando una persona se acerca y consulta y podemos frente a ese medicamento de venta libre poder orientar. Esa conversación. El ‘consulte a su médico o farmacéutico’, eso ocurre y es bueno que así sea, por eso trabajamos todos los días. También funciona como vacunatorio. Van las familias a vacunar a los chicos, se genera un vínculo. O como me pasa estar vacunando a hijos de quienes yo vacune cuando recién llegue. Es muy loco y muy lindo”.

 
Donde ahondó también Traversini fue en los cambios, en especial en un mercado que propone otra interacción desde la web y donde el consumo masivo también llegó a las droguerías y a la calle. “La venta de medicamentos fuera de la farmacia es un tema que le debe importar a los gobiernos, nacional, provincial y municipal. Toda campaña que se haga para combatir la venta fuera de la farmacia va a ser bienvenida, no por nosotros o una cuestión económica…es por una cuestión de salud, el peligro que eso significa. La farmacia le da aval al origen del producto”.
Sobre la acción de las autoridades, valoró la nueva ley que obliga a vender antibióticos bajo receta, que estará aplicándose desde diciembre. “Así como los psicofármacos, está muy claro que no se pueden vender sin receta, el caso de los antibióticos es una situación muy común en la farmacia cuando viene la gente a buscarlos. Los antibióticos no se deberían consumir sin prescripción médica… eso nos da un respaldo importante, va a ser algo muy positivo. Por cualquier motivo se toma antibióticos y se toman mal… hay que cumplir con los tratamientos indicados por el médico. Porque la resistencia a los antibióticos es un tema muy importante a nivel mundial, es real, empieza a no haber antibióticos nuevos porque la resistencia es tan grande por el mal uso”.

Sobre la farmacia en nuestro país, compartió que “hay una red de distribución de medicamentos que es muy interesante, cosas que no se conocen, donde se preparan pedidos con eficiencia y todo llega en tiempo y forma a cualquier lugar del país. Eso está muy aceitado y cada vez se ha mejorado. La industria local tiene una calidad intachable, de primera línea y tiene un estándar de calidad comparables a otros lugares del mundo. La industria nacional es excelente”, afirmó con conocimiento de causa y con emoción al recordar cuando en Italia se encontró y visitó una farmacia Traversini, atendida por farmacéuticos con su mismo apellido, aunque no fuesen parientes.
 

Para Gabriel, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Necochea, el oficio de entender la letra manuscrita de un médico en una receta seguirá vigente por mucho más tiempo. Ese “literatura médica 1, 2 y 3” que bromeó tienen los farmacéuticos aprobado para interpretar garabatos y dosis. “No puede ser todo impersonal, que apretes un botón y te llega. No veo más cambios de los que estamos viendo. Hay una parte esencial, lo que es la atención al cliente que no pude cambiar. Hay otras formas que están implementadas hoy para que a las personas le lleguen los medicamentos. Pero, en definitiva, lo correcto, lo legal, lo aceptado es que el medicamento pase por la farmacia para entregarse a las personas. La farmacia no creo que desaparezca como entidad, puede haber un modelo diferente al nuestro como el americano, pero siempre está el farmacéutico, el control de origen, ese acto de dispensa. Hay una intervención del equipo de la farmacia que es fundamental, para tomar datos, para leer correctamente una receta, para aconsejar, es el ámbito adecuado”. Y a tono personal, lo sintetizó en “la satisfacción de sentir al final del día que servís para algo, que le solucionaste un problema de salud a la gente”.

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