La semana pasada dio inicio el juicio oral y público por el femicidio de Magalí Vera. A más de un año del hecho que conmocionó a la ciudad, Felipe Vera, padre de la víctima, pasó por los estudios de K2 Radio en una emotiva entrevista.
Padre de otros tres hijos, hoy jubilado y con 75 años, Felipe abrió su corazón para hablar de su vida y del trágico día en que cambió para siempre, con la muerte -evitable- de su hija.
El único imputado es Javier Cerfoglio, expareja de la víctima, acusado de homicidio cuádruplemente agravado —por el vínculo, alevosía, ensañamiento y mediar violencia de género—, una figura que contempla prisión perpetua.
“Para mi era un hijo más. Lo integramos a la familia. Estuvo 14 años con nosotros y ninguno se dio cuenta. Yo lo ayudaba económicamente. A él y a Magalí obviamente. Era la hija más querida. Tenía una luz impresionante, donde estaba ella no había mal humor”, compartió.
“No me sirve una palabra de arrepentimiento. Ya cerré esa puerta. Cómo no me di cuenta. Tuve el monstruo sentado en la mesa durante 14 años. Me duele que me haya engañado a los 75 años”, se lamentó. “Magalí lo amaba”. En el cambio de actitud de Cerfoglio, apuntó a una mala relación con sus propios padres. “Ya no es más el Javier que yo conocía. No se si toleraría tenerlo a pocos metros de distancia”, contestó sobre la posibilidad de que este presente en la sala y no mediante Zoom en la audiencia.
“Cuando te pasa una tragedia los días de aceleran” apuntó tras la llegada del juicio a poco más de un año del hecho. Y se lamentó que hoy no pueda tener relación con su nieto. “Le hizo creer que lo queríamos matar (a su papá)”. Y agregó “No quiero que muera, quiero que sufra las consecuencias”.

Felipe recordó las últimas horas de Magalí, durante una fiesta de casamiento en la que la pareja discutió. “Si sabía que habían discutido quizás salía detrás de ellos con el auto. Pero me enteré de eso después”. Una vez consumado el hecho, que en principio se encubrió como un accidente en el río, recordó que “La que se dio cuenta fue Melina (hermana de Magalí) cuando le dijo “Mirá por una corbata lo que me hizo hacer. Yo no podría creer que el era capaz de eso”.
“Gracias a los profesionales que me ayudaron, sino estaría en el piso” compartió sobre la ayuda psicológica que recibió. “Hoy estoy en pie y sigo adelante”.
El juicio se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, presidido por la jueza Luciana Irigoyen Testa, con la intervención del fiscal Marcos Bendersky, quien llevó adelante la instrucción.
Sobre su declaración Vera dijo que “temía no poder hablar. Lo hice tranquilo, dentro de lo que pude. Todos declaramos bien”. Y sobre Melina, hermana de Magalí que tuvo un cruce con el acusado en el juicio, lamentó que “estaba sacada. “Ella siempre dijo que no era buena persona. Siempre tuvo una relación tirante con él. ‘Si no quiere a la madre, no quiere a nadie’ o ‘no mira a los ojos cuando te habla’, recordó Felipe sobre las palabras de su hija.
“Estoy de acuerdo con el fiscal, no dejar cabos sueltos. Que no pueda presentar quejas en unos años. Hacer todos los pasos procesales para que el día de mañana no tenga lugar a reclamar nada. Yo ya sé que está condenado con las pruebas que hay”.
“Si a mi me pasó con Magalí, que no vuelva a pasar. SI a ella le pasó, cualquiera está en riesgo. Magalí confiaba plenamente en él”.
El femicidio ocurrió tras una fiesta de casamiento, en la madrugada del 1° de diciembre de 2024. Testigos alertaron al 911 al ver a un hombre golpeando a una mujer en la vía pública.
Las cámaras de seguridad registraron luego al Honda Fit rojo circulando a alta velocidad antes de caer al Río Quequén, donde Magalí murió por asfixia por sumersión, según determinó la autopsia. El cuerpo presentaba lesiones compatibles con violencia de género.