MúSICA | 1 JUL 2023

ESTACION K2

20 años de Cuatro Caminos, el mejor trabajo de la nueva era de Café Tacuba

Con grandes canciones como “Puntos Cardinales”, “Eres”, “Cero y Uno” y “Eo”, el disco se abrió camino a fuerza de buenas melodías que llegan hasta hoy.




Para hablar de un disco como Cuatro Caminos, habría que hacer un recuento, un contexto. Un trabajo que apareció cuando la banda prácticamente ya lo había logrado todo; un debut contra-corriente para la época en 1992. Re ya había sido descalificado y revalorado como la obra maestra que es. Una Avalancha de Éxitos que en verdad se convirtió en sus éxitos en 1996. Una obra tan valiente, cerebral y pretenciosa que hoy es un trabajo de culto llamado Revés/Yo Soy también sin tanto reflector por el espectro consumista, pero venerado al fin. Eso sin mencionar su temprano MTV Unplugged, su recopilatorio y un también gran recibido Vale Callampa.

Parece una broma, pero lo único que les faltaba era intentar ser una banda normal, y siendo Café Tacvba, era una tarea más difícil de lo que se planteaba en el papel. Porque ser una banda de rock en Latinoamérica es difícil, porque casi siempre se cae en moldes y conformismo que son más un golpe de suerte si llegan a salir ilesos de la prueba y que aún si se logra, difícilmente permanecen ahí y esto, para una banda con uno de los estilos más marcados e indelebles en la historia de la música en español, era arriesgar demasiado.

Pero contra cualquier pronóstico, sucedió. Y «Eo» fue una de las maneras más eficaces de demostrarlo, no porque fuera una pieza revolucionaria en su catálogo o algo de esa índole, sino porque de cierto modo era una vuelta a la raíz de la banda; de lenguaje desfachatado, de narración incoherente, de un Albarrán mordaz y divertido ocupando modismos y un doble sentido sano.

«Cero y uno» fue otro golpe sobre la mesa para ratificar el paso que, así como la llegada a lo estándar por parte de la banda, llega a su estribillo para hablar en binario resaltando lo que hay más allá de la vista. El sonido cargado, la robustez proporcionada por la batería, así como unas guitarras y bajo que suenan un tanto saturadas entraban en sinergia con la rasposa voz de Albarrán dejando ver que él también era universal al micrófono.

Después, tenemos un sencillo tardío, pero que hizo mucho ruido desde la salida de Cuatro Caminos, se consolidó con el lanzamiento del video casi un año después y prácticamente sigue vigente al día de hoy; «Eres» fue la canción que trascendió tiempo y espacio, que a base de ese verbo enuncia el valor sentimental hacia una persona y que además se ejemplifica perfectamente con un video que captura de manera exacta, el contexto de la época en que fue creado.

La balada rock alfa por la que será recordada la voz y el papel como compositor de Emmanuel Del Real dentro de la banda y más allá de fans o allegados a la música, porque estamos hablando de una especie de «Wonderwall» en español. Evidentemente en esa línea sería imposible dar otra campanada del tamaño de los singles previos, pero estando ante un trabajo tanto de canciones potencialmente exitosas para frecuencias pop, también lo es ante el análisis y el desafío para incluir cosas todavía más asombrosas; así el caso de «Puntos cardinales», impregnada de ese funky con burbujas electrónicas, con un desenvolvimiento colorido, pero, sobre todo, dinámico y ágil.

Como toda gran obra, Cuatro Caminos también esconde sus tesoros más allá de lo presumible. «Mediodía» es otra de esas canciones que ha prevalecido en la memoria de sus seguidores. Su fragilidad en todas sus aristas y su percepción de la soledad un sábado por la mañana ante la escena de una felicidad a través de la ventana de su intérprete, llevan aún a creer que, ante cualquier adversidad emocional, siempre hay cosas afuera para recuperar un poco de fe, especialmente con desborde glorioso en su recta final.

La ascendencia ritual de «Hoy es» con ese aire tan Beatle sigue resonando y eferveciendo de manera espiritual y pacíficamente bélica. Con «Encantamiento inútil», Café Tacvba se atrevía a ser el Radiohead más introspectivo y alternativo a través de una voz profunda, piano difuminado y guitarras con batería que por momentos se endurecen enturbiando el entorno. Casi lo mismo se puede decir de una subsecuente «Desperté» y la concluyente «Hola adiós». Evidencia de un Café Tacvba manteniendo la versatilidad, el eclecticismo, incluso en esta formación más convencional y también más limitada, pero así apostaban con inteligencia sus cartas y sabían para dónde iba cada canción.